En 1959 triunfa en Cuba la revolución y por ello rompe las relaciones con los Estados Unidos. Además, los soviéticos apostaron silos nucleares en Cuba para contrarrestar la amenaza que tenía Rusia con los misiles estadounidenses de Turquía. Por poco se produce una catástrofe nuclear, pero gracias a que llegaron al acuerdo de quitar los misiles de ambos bandos. A partir de entonces y para evitar las tensiones e intentar llegar a acuerdos pacíficos se mantuvo una línea de comunicación entre la Casa Blanca y el Kremlin, el llamado teléfono rojo (curiosamente este era blanco).

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