A pesar de que la Guerra Fría empezó técnicamente al acabar la 2ª Guerra Mundial, las tensiones y enfrentamientos ya se habían manifestado anteriormente; los rusos rechazaban el capitalismo y el pacto que había tenido Rusia con la Alemania nazi no agradaba demasiado a los aliados. Durante la 2ª Guerra Mundial tampoco había muy buena relación entre los aliados (los rusos desconfiaban de los británicos y los estadounidenses).
Al acabar la guerra, los vencedores no estaban de acuerdo en la manera de el nuevo orden europeo. Los norteamericanos querían que en los países europeos se impusiera un modelo igual que el suyo -para ello hizo el Plan Marshall-, y sin embargo los rusos creían que la mejor forma de gobernar Europa sería la integración de los países dentro de las fronteras rusas. Para llegar a un consenso, se reunieron varias veces.
En la conferencia de Yalta -unos pocos meses antes de acabar la guerra- no se pusieron de acuerdo en esto y acabada la guerra los rusos ocuparon las zonas de Europa del Este que habían defendido y el resto de aliados se mantuvieron en Europa occidental. Alemania se dividió de una forma un tanto "curiosa" y también se creó la ONU.









En otra conferencia, la de Potsdam, se notaron las diferencias entre los vencedores y a su vez, Truman informó a Stalin de la nueva arma que habían creado (bomba atómica) y este expresó su deseo de que fuera usada contra Japón, lo que ocurrió una semana después.